
En un contexto de crecimiento sostenido de la movilidad eléctrica en el país, CESVI ARGENTINA realizó por primera vez un ensayo de impacto delantero sobre un vehículo 100% eléctrico. La prueba tuvo como protagonista al BYD Dolphin Mini EV GS, actualmente el eléctrico más vendido del país, y permitió evaluar su Índice de Reparabilidad bajo el protocolo internacional del R.C.A.R. (Research Council for Automobile Repairs), además de poner en práctica los procedimientos específicos de seguridad que requieren este tipo de tecnologías.
El ensayo reproduce el choque citadino de mayor frecuencia y tiene como objetivo determinar el costo de reparación de un vehículo luego de una colisión de baja velocidad, información utilizada por las compañías aseguradoras para la elaboración de sus modelos de scoring y la determinación del valor de las pólizas.

Una prueba estandarizada
El ensayo consiste en impactar el vehículo a 15 km/h contra un muro indeformable de 32 toneladas, con un ángulo de incidencia de 10°, comprometiendo el 40% del frente del lado izquierdo, configuración que reproduce uno de los siniestros urbanos más habituales.
Una vez finalizada la prueba, los especialistas analizan los daños ocasionados y, a partir de la información técnica del fabricante, determinan qué piezas deben repararse y cuáles reemplazarse. Posteriormente, considerando el costo de los repuestos, los materiales e insumos de pintura y las horas de mano de obra, se calcula el costo total de la reparación.
Ese análisis permite obtener el Índice de Reparabilidad, un indicador que expresa cuán costoso resulta reparar un vehículo luego de un impacto y que constituye una herramienta de referencia para aseguradoras, fabricantes, talleres y otros actores del sector.

Un buen comportamiento
Diego Li Gotti, Gerente Técnico de CESVI, destacó tras el impacto: «Las primeras observaciones fueron muy positivas. Durante el impacto no se activó ningún sistema de retención, la rueda delantera izquierda no se bloqueó y la puerta del conductor pudo abrirse normalmente, permitiendo un posible descenso del ocupante sin inconvenientes. Desde el punto de vista estructural, el vehículo respondió de muy buena manera: no registró daños en el capot, el guardabarros delantero izquierdo ni en la óptica del mismo lado, lo que demuestra una correcta absorción de energía para este tipo de impacto.»
