La automotriz española produce respiradores asistidos por el motor adaptado de los limpiaparabrisas.

La fábrica que Seat posee en Martorell, cerca de Barcelona, en España, se convirtió en tan solo tres días. La línea de montaje donde producen al modelo León pasó a fabricar respiradores asistidos para colaborar con el sistema sanitario en plena crisis del COVID-19.
Unos 150 empleados de diferentes áreas se dedican a crear estos aparatos vitales para la recuperación de esta pandemia que sacude al mundo. Para ello utilizan engranajes impresos en Seat, ejes de cajas de cambio y el motor adaptado de un limpiaparabrisas.
Cada respirador cuenta con más de 80 componentes electrónicos y mecánicos, y pasa por un exhaustivo control de calidad con esterilización de luz ultravioleta. Crearon unos 13 prototipos en una semana hasta llegar al modelo final que puede ayudar a salvar muchas vidas en España, uno de los países con mayor cantidad de contagios y muertes a causa del Coronavirus.
En tiempo récord
En estos momentos, un respirador está sometido a un test de larga duración dentro del proceso de homologación. Mientras tanto, la línea sigue en funcionamiento gracias a muchos empleados que han puesto en este proyecto más que horas de sueño.
Sergio Arreciado, Responsable del Área de Ingeniería de Procesos de SEAT, señaló: “Modificar una línea de montaje que fabrica un subchasis, una pieza de coches, y poder transformarla y fabricar respiradores ha sido un trabajo arduo en el que han estado implicadas muchas áreas de la empresa y lo hemos hecho en el tiempo récord de una semana”.

PRODUCCIÓN. Una imagen habitual de la planta de Martorell, en pleno proceso de fabricación.

TRANSFORMACIÓN. Los operarios de SEAT utilizan limpiaparabrisas para crear respiradores.
