CAFAM brinda una serie de recomendaciones para que no sufras ante las bajas temperaturas.

Con la llegada de las bajas temperaturas a la Argentina, muchos motociclistas se enfrentan al dilema de guardar sus vehículos hasta la primavera o enfrentarse al frío del invierno. Sin embargo, la tecnología aplicada a la indumentaria ha avanzado a pasos agigantados, permitiendo que andar en invierno ya no sea un sacrificio, sino una experiencia disfrutable. La clave para no sufrir las inclemencias del tiempo radica en una estrategia que los expertos denominan «el sistema de las tres capas».
La sensación térmica sobre una motocicleta desciende drásticamente debido al viento. Por ejemplo, andar a 80 km/h con una temperatura ambiente de 5°C genera una sensación térmica cercana a los -2°C. Para combatir este fenómeno, la improvisación no sirve; vestirse con ropa gruesa de calle solo limita la movilidad y no detiene el viento.
Desde la Comisión de Seguridad Vial de CAFAM (Cámara de Fabricantes de Motovehículos), se comparten las principales recomendaciones para que andar en moto en invierno sea un disfrute.

La ciencia del calor
El secreto mejor guardado de los viajeros experimentados es el sistema de capas independientes. A diferencia de las camperas tricapa que vienen con forros desmontables integrados, el sistema de tres capas propone utilizar prendas separadas, cada una con una función específica y crucial.
La primera capa, en contacto directo con la piel, es vital. Si el cuerpo transpira y esa humedad se enfría, la sensación de frío será inevitable. La lana es la estrella en este nivel, ya que posee propiedades de autorregulación térmica y excelente transpirabilidad
La segunda capa debe ser independiente de la campera exterior para garantizar un sellado perfecto en el cuello, puños y cintura, evitando fugas de calor. Finalmente, la tercera capa es la armadura: una campera técnica de moto que ofrezca protección contra impactos y cuente con membranas cortavientos e impermeables.
«Se pueden añadir más capas térmicas, pero más no siempre es mejor. El exceso de capas puede dificultar el movimiento y hacer sudar en exceso, lo cual podría ser un gran inconveniente”, refuerzan desde CAFAM.

El punto débil del motociclista
El cuerpo humano es sabio: ante el frío extremo, prioriza mantener calientes los órganos vitales, reduciendo el flujo sanguíneo hacia las manos y los pies. Por esto, proteger las extremidades requiere atención especial. Los guantes de invierno tradicionales, con puño largo que se superpone a la chaqueta, son el estándar. Sin embargo, la verdadera revolución tecnológica son los guantes calefactables. Estos dispositivos cuentan con pequeñas baterías recargables vía USB que distribuyen calor a través de filamentos internos, manteniendo las manos a una temperatura óptima sin perder sensibilidad ni tacto sobre los mandos de la moto.
Las zapatillas urbanas deben quedar en el placard. Para el invierno, es fundamental utilizar botas de caña alta que protejan los tobillos y eviten la entrada de aire frío por la parte inferior del pantalón. Las membranas impermeables son esenciales, no solo para la lluvia, sino porque bloquean completamente el viento helado. Combinar estas botas con medias térmicas específicas garantiza un viaje confortable.

La protección facial: El toque final
El cuello y el rostro suelen ser las zonas más expuestas al viento helado que se filtra por debajo del casco. El uso de un pasamontañas diseñado para motociclistas es el complemento perfecto. Los modelos actuales están fabricados con materiales windstopper (cortavientos) en la zona del cuello y pecho, y tejidos más finos y transpirables en la parte superior de la cabeza para no interferir con el calce del casco.
La llegada del invierno en Argentina no tiene por qué significar el fin de la temporada de motos. Invertir en equipamiento técnico adecuado es invertir en seguridad y confort. Al implementar el sistema de tres capas, proteger inteligentemente las extremidades y utilizar accesorios como pasamontañas y guantes calefactables, el motociclista puede transformar un viaje helado en una experiencia sumamente placentera. La clave está en prepararse, vestirse con inteligencia y salir a disfrutar de las rutas con la mejor tecnología a favor.
