La inteligencia artificial es fundamental para mejorar la eficiencia energética de estos vehículos.

La evolución de los autos eléctricos ha estado marcada por avances en baterías, materiales ligeros y sistemas de carga rápida. Sin embargo, en los últimos años, la inteligencia artificial (IA) ha emergido como un factor clave para mejorar la eficiencia energética, optimizando el consumo de energía y aumentando la autonomía de los vehículos.
Gracias a algoritmos avanzados, el aprendizaje automático y la gestión de datos en tiempo real, la IA permite que los autos eléctricos sean más inteligentes, reduzcan el desperdicio de energía y mejoren la experiencia del usuario.
Uno de los principales aportes de la IA en la movilidad eléctrica es la gestión inteligente del consumo de batería. Los vehículos eléctricos modernos incorporan sistemas que analizan patrones de conducción, condiciones del tráfico y temperatura ambiente para ajustar el uso de energía de manera óptima. Por ejemplo, si el sistema detecta que el conductor está en un trayecto urbano con muchas paradas y arranques, ajustará la entrega de potencia y optimizará la regeneración de energía a través del frenado regenerativo. Esto no solo mejora la autonomía, sino que también prolonga la vida útil de la batería al evitar ciclos de carga y descarga innecesarios.

Otra aplicación clave de la IA es la optimización de rutas en tiempo real. Utilizando datos de tráfico, condiciones climáticas y disponibilidad de estaciones de carga, los algoritmos pueden sugerir el trayecto más eficiente para reducir el consumo de energía.
Empresas como Tesla han integrado esta tecnología en sus vehículos, permitiendo que los conductores reciban recomendaciones precisas para minimizar la pérdida de batería en rutas largas. Esto es particularmente útil en regiones con infraestructura de carga limitada, ya que el sistema puede garantizar que el usuario llegue a su destino sin quedarse sin energía.

Todo bajo control
La IA también desempeña un papel fundamental en la gestión térmica de los vehículos eléctricos. Las baterías de iones de litio son altamente sensibles a las temperaturas extremas, lo que puede afectar su rendimiento y seguridad. Los sistemas de IA pueden monitorear constantemente la temperatura de la batería y ajustar los sistemas de refrigeración o calefacción según sea necesario.
Otra área en la que la inteligencia artificial está revolucionando la eficiencia energética es el aprendizaje adaptativo del estilo de conducción. Los vehículos eléctricos pueden ajustar su comportamiento en función de los hábitos del conductor. Si un usuario tiene un estilo de conducción agresivo, el sistema puede recomendar ajustes para mejorar la eficiencia, como reducir aceleraciones bruscas o usar el modo de conducción ecológica. Con el tiempo, el auto aprende y se adapta, logrando un equilibrio entre rendimiento y ahorro de energía.
La IA también se está integrando en la gestión de la red de carga, permitiendo una carga más eficiente y sostenible. Los sistemas inteligentes pueden programar la carga en horarios donde la demanda de energía es menor, aprovechando tarifas reducidas y reduciendo el impacto en la red eléctrica. Esto no solo beneficia a los propietarios de vehículos eléctricos, sino que también ayuda a estabilizar el consumo energético a nivel global.
Por Gustavo José Andrade
Director de Andrade Service
Autor del libro automóviles híbridos y eléctricos
Su taller se especializa en diagnóstico y reparación de autos
www.automovileshibridosyelectricos.com.ar
