Son 243 kilómetros en la costa australiana, entre bosques, playas y espectaculares vistas panorámicas.

La Great Ocean Road une las ciudades de Torquay con Allansford, en el estado australiano de Victoria. Una ruta que sorprende a cada paso combinando espectaculares panorámicas, playas para surfear, pueblos costeros, bosques prehistóricos, koalas y canguros.
Fue construido entre 1919 y 1932 por veteranos de la Primera Guerra Mundial, en honor a los caídos en esa contienda que dividió al mundo. En realidad, es el mayor monumento homenaje del mundo. Por otra parte, fue declarado Patrimonio Nacional de Australia

El encanto de la ruta obliga a ir parando permanentemente por los diferentes atractivos que ofrece. Con solo parar a tomar fotografías podés pasar tres días completos, pero además te permite disfrutar de cascadas, recorrer las mejores playas de surf, practicar senderismo en bosques de película y contemplar los Doce Apóstoles: formaciones rocosas a lo largo de la costa como consecuencia de la erosión de los acantilados de piedra caliza.
La Great Ocean Road es un atractivo turístico en sí mismo. Es el escenario perfecto para carreras ciclísticas y maratones. Además, cada año llegan visitantes de todo el mundo, quienes alquilan vehículos en las ciudades más importantes de Australia para llegar hasta allí.
Las playas más famosas son Bells Beach y Jan Juc Beach, donde nació el surf profesional. Allí se disputa una fecha del campeonato mundial de este deporte, que concentra a surfers de todo el mundo generando un movimiento comercial y turístico impresionante.

Clima y estación
Las condiciones climáticas en la Great Ocean Road cambia entre sus diferentes zonas como consecuencia de la variedad geográfica de este área. Es lluvioso y húmedo en el Parque Nacional de Otway, pero mucho más árido las zonas costeras.
En general las temperaturas son templadas, con inviernos suaves y veranos frescos y nublados. No alcanza altas temperaturas como en Melbourne, con lo cual es ideal para bajarse del auto y caminar sin sufrir con un calor sofocante o frío extremo.
La mejor época para visitar este maravillosa ruta es febrero y marzo, cuando alcanza los 20° aproximadamente y las lluvias no son tan abundantes como en Invierno o en Primavera. Lo que siempre hay que tener en cuenta es que suele bajar la temperatura por las noches.

