LA VUELTA AL MUNDO EN CRUCERO

Itinerarios que permiten atravesar continentes y océanos en un único viaje, con el barco como hotel, medio de transporte y base de operaciones.

Dar la vuelta al mundo dejó de ser solamente una idea para aventureros. El crecimiento de los llamados world cruises convirtió ese sueño en una propuesta concreta dentro de la industria turística: viajes de varios meses que encadenan decenas de destinos y permiten recorrer diferentes continentes sin tener que cambiar permanentemente de avión, hotel o ciudad.

No se trata de recorrer el planeta siguiendo una línea perfecta alrededor del globo. En la práctica, las compañías diseñan grandes itinerarios oceánicos que atraviesan distintas regiones del mundo y conectan países y continentes en una misma travesía. El resultado es una modalidad de viaje que tiene una característica difícil de replicar por tierra o por aire: el viajero mantiene su alojamiento mientras el destino cambia frente a sus ojos.

Algunas propuesta para 2028

Uno de los ejemplos previstos para el año próximo es el de Silversea. Su itinerario denominado An Ode to the Moment comienza el 5 de enero de ese año en Miami y finaliza el 16 de mayo en Niza, después de 132 días de navegación. El recorrido contempla cinco continentes, 29 países y 58 puertos a bordo del Silver Shadow.

El recorrido permite dimensionar la magnitud de este tipo de viaje. El barco parte de Estados Unidos, atraviesa el Caribe, baja por América del Sur y llega hasta Buenos Aires. Desde allí continúa hacia Río de Janeiro, cruza el Atlántico hacia Ciudad del Cabo y sigue por el océano Índico hasta las Seychelles. Luego avanza hacia Medio Oriente, con escalas en Dubai, antes de continuar hacia el Mediterráneo y terminar en Niza.

“Estamos frente a un viajero de lujo cada vez más informado y exigente, que ya no mide el valor de una experiencia únicamente por el nivel de servicio, sino también por la posibilidad de construir un viaje que tenga significado personal”, comenta Claudia Lamesa, socia gerente de RTS Cruises, agencia especializada en viajes de lujo.

 “Los grandes itinerarios internacionales abren una oportunidad muy interesante para el mercado: permiten pensar el lujo desde la curaduría de la experiencia, desde la elección de los destinos y desde la forma en que cada pasajero quiere vivirlos”, agregó el directivo.

Una tendencia que también alcanza al ultra lujo

Crystal anunció para 2028 una travesía de 150 noches a bordo del Crystal Symphony, con salida desde Fort Lauderdale el 11 de enero y regreso al mismo puerto el 10 de junio. El recorrido contempla 84 destinos en 39 países y 6 continentes.

La travesía incluye América Central y el Caribe, el Canal de Panamá, la costa del Pacífico sudamericano, Polinesia Francesa, Fiji, Nueva Zelanda, Australia, el sudeste asiático, India, Medio Oriente y el Mediterráneo antes de emprender el regreso hacia América del Norte.

La diferencia entre ambos ejemplos muestra, además, que la categoría world cruise no responde a un único modelo. Las compañías pueden diseñar rutas con diferentes duraciones, cantidad de escalas y regiones, pero mantienen una misma lógica: convertir el viaje en sí mismo en el producto turístico.

En el segmento de mayor nivel, el barco deja de ser solamente un medio para trasladarse entre destinos. El alojamiento, la gastronomía, los servicios y las actividades a bordo pasan a formar parte de una experiencia que puede extenderse durante varios meses.

“Vemos que este tipo de propuestas contribuye a ampliar la conversación sobre qué significa realmente viajar con exclusividad. El diferencial ya no está solamente en lo que sucede a bordo, sino en la capacidad de conectar intereses, culturas y experiencias de manera coherente. Para la industria, esto plantea un desafío: entender cada vez mejor al pasajero y desarrollar propuestas capaces de responder a motivaciones mucho más específicas y personales”, agrega Lamesa.

Viajar sin armar y desarmar la valija

Hay otra característica que explica el atractivo de estas propuestas: la posibilidad de reducir la logística que implica un viaje alrededor del mundo. En un recorrido convencional de varios meses, atravesar tantos países requiere combinar vuelos, hoteles, traslados, reservas y cambios de moneda. En un world cruise, buena parte de esa infraestructura se concentra en un único lugar.

El pasajero puede despertarse en una ciudad diferente, recorrerla durante el día y regresar a la misma habitación en el barco. Al día siguiente, el escenario cambia nuevamente.

En el caso de Silversea, además, el itinerario fue diseñado con estancias más prolongadas y algunas noches en puerto, una modalidad que busca que la visita no se limite a unas pocas horas. El programa contempla, por ejemplo, permanencias que permiten profundizar la experiencia en diferentes destinos.

El turismo de larga duración

La posibilidad de dar la vuelta al mundo en barco también refleja una transformación en el concepto de vacaciones. Para una parte del mercado, viajar ya no significa solamente acumular destinos, sino disponer de tiempo para recorrerlos.

Los world cruises llevan esa lógica al extremo: cuatro o cinco meses pueden convertirse en un único viaje, con una sucesión de culturas, paisajes y ciudades que normalmente requerirían varios viajes independientes. La vuelta al mundo en crucero representa un segmento específico dentro de la industria: el de los viajeros que disponen de varios meses y buscan concentrar en una sola experiencia una cantidad de destinos que, de otro modo, exigirían años de viajes.

La idea de despertarse en un continente y acostarse en otro ya no pertenece solamente a los relatos de exploradores. El sector de cruceros convirtió esa fantasía en itinerarios concretos, con fechas, puertos y barcos determinados.

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