La bodega Andeluna permite degustar exquisitos vinos, disfrutar de su gastronomía y realizar múltiples actividades.
Nuestro viaje por Mendoza tuvo una parada obligada en el kilómetro 11 de la Ruta Provincial 89, Gualtallary, Tupungato, en el Valle de Uco. Allí, a unos 1.300 metros sobre el nivel del mar y al pie de la Cordillera de los Andes, nos encontramos con la bodega Andeluna.
El predio está rodeado por 70 hectáreas de viñedos de más 15 años de antigüedad y cuenta con equipamiento técnico de vanguardia importado de Francia e Italia.
Andeluna tiene una capacidad de 1.600.000 litros, 1.200 barricas de roble y una estiba máxima de 720.000 botellas.
Sus vinos han sido elogiados en todo el mundo por Decanter, Wine Spectator, Wine Enthusiast, obteniendo premios y reconocimientos.
La línea de vinos Andeluna 1.300 se destaca por la intensidad de sus colores y la expresión de la fruta madura que impregna su sabor. Las uvas utilizadas para elaborar estos vinos provienen de viñedos ubicados a 1.300 metros de altura.

Andeluna Altitud presenta vinos de gran intensidad aromática, estructura, concentración, y persistencia en boca. Su crianza de 12 meses en barricas de roble francés aportan elegancia y distinción.
Andeluna Pasionado se produce con uvas provenientes de parcelas de bajo rendimiento, cuidadosamente seleccionadas y cosechadas a mano. Se crian en barricas nuevas de roble francés durante 18 meses y se estivan en la cava durante 36 meses previo a su lanzamiento.
Por su expresión, refinamiento, intensidad y elegancia, este vino se ubica a la altura de los grandes vinos del mundo y es el máximo exponente de Andeluna.

Visita familiar
La bodega Andeluna recibió el Certificado de Excelencia 2013 por el reconocido sitio de turismo Trip Advisor. Esto garantiza la calidad de los servicios y la variedad de actividades que pueden realizar visitantes de todas las edades. Todo enmarcado en el espectacular paisaje de la Cordillera.
No solo se puede disfrutar de una exquisita degustación de sus exclusivos vinos. La gastronomía es una de las piezas fundamentales de la bodega. Un exclusivo menú de seis pasos elaborado por el chef Santiago Orozco Russo permite disfrutar, entre otros platos, de ravioles de osobuco, albóndigas de cerdo o un exquisito chivo a las brasas.
Los turistas pueden tomar clases de cocina y elaborar sus propios platos. Los chicos también se convierten en chefs. Además, los visitantes son invitados a participar de un divertido juego blend, donde mezclan diferentes varietales para crear su propio vino. El lugar permite también realizar cabalgatas y bicicleteadas entre los viñedos con un paisaje único.




