La Dirección General de Tráfico de España (DGT) estableció un top 10 de las fallas más comunes en moto.

La moto aporta una gran solución de movilidad por la agilidad y practicidad que representa para un tráfico urbano cada vez más convulsionado. Sin embargo, por las características de su configuración ofrece una escasa protección para quienes viajan en ella.
Circular en dos ruedas implica tener todos los sentidos en estado de alerta permanente. Exige concentración y anticipación de maniobras y un respeto de las normas de tránsito. Es imprescindible evitar acciones de riesgo para conservar la seguridad. Las fallas más frecuentes y peligrosas fueron clasificadas por la DGT de España.
A continuación, las transcribimos.
Adelantos sin separación
Los motociclistas también tienen la obligación de distanciarse lateralmente del vehículo que adelantan. En zona urbana, debe ser una separación suficiente; pero en carretera, donde las velocidades de circulación son más altas, esta distancia de seguridad lateral debe ser, al menos, de un metro y medio, un margen para evitar posibles conflictos con otros vehículos provocados por distracciones, falta de observación o maniobras inesperadas.
Velocidad inadecuada
Adecuar la velocidad a la vía y las condiciones es fundamental: en este vehículo una velocidad de circulación excesiva –o demasiado baja– puede ser sinónimo de caída y complicación grave dada la desprotección de sus ocupantes. La velocidad excesiva es la primera causa de accidente con víctimas motoristas en carreteras españolas (23% de todos los siniestros). Asimismo, en estas vías, el exceso de velocidad es la infracción más frecuente de los motoristas (casi la mitad de las todas las infracciones cometidas en accidentes con víctimas).
Circular por la banquina
Los conductores de motocicletas –y de otros automóviles– tienen prohibido circular por las banquinas. Podrán ocuparlo siempre que, por una emergencia, circulen a una velocidad reducida y molesten a los demás conductores. Por tanto, invadir esa zona con otros propósitos –avanzar en retenciones, por ejemplo– es un mal uso –sancionable– del mismo.

Adelantar por la derecha
El adelantamiento por la derecha en zonas interurbanas –rutas, autopistas o autovías– está prohibido ya que puede resultar muy arriesgado si el vehículo adelantado pretende volver al carril derecho en ese preciso momento. Y el riesgo es mayor aún para un vehículo de dos ruedas, menos visible y más inestable.
Cambiar de sentido donde no está permitido
Esta maniobra debe realizarse donde sea segura, en el tiempo y espacio imprescindibles y señalizándola con antelación. Por ello, está prohibido realizarla en pasos a nivel, túneles, autopistas y autovías, curvas y cambios de rasante con poca visibilidad.
Circular con las luces apagadas
La iluminación frontal y trasera hace más visible a una motocicleta. Tanto si se acerca como si nos acercamos a ella, con luz advertiremos su posición –menos voluminosa– en la calzada desde una distancia mayor. Por eso, las motocicletas que circulen por cualquier vía deben llevar siempre encendido el alumbrado de cruce.
Avanzar entre autos
Como el resto de vehículos, las motocicletas deben circular por su lugar correspondiente, haciéndose visibles en el centro de su carril, que abandonarán para adelantar, girar, cambio de carril. En cambio, avanzar entre vehículos sin la separación adecuada es arriesgado, ya que resultan imprevisibles para el resto de los conductores.

Estacionar en la acera
Aceras, paseos y demás zonas peatonales son lugares donde motos –y demás vehículos de motor– tienen prohibido estacionar como norma general. No obstante, los municipios pueden regular la parada y el estacionamiento para vehículos de dos ruedas en estos lugares, siempre que no entorpezcan ni ponga en riesgo el tránsito de peatones. Preste atención a las señales de tráfico en estas zonas.
Velocidad excesiva en zonas residenciales
La agilidad y maniobrabilidad de la moto puede causar una falsa sensación de control a su conductor en calles residenciales, cercanías de pasos de peatones, de colegios o mercados, donde la irrupción de peatones en la calzada puede ser continua e imprevista. Por ello, en lugares con mucha probabilidad de un ‘encuentro’ vehículo-peatón, los conductores deben reducir la velocidad todo lo necesario.
Invadir el sentido contrario
En algunas ocasiones los conductores de moto pueden tentarse de invadir el sentido contrario para avanzar más rápidamente por una calle colapsada. Aún recorriendo unos pocos metros, se trata de una infracción grave, peligrosa para el motorista por el riesgo de colisión contra los automóviles que circulan correctamente y de estrés en los conductores que se ven obligados a esquivarle.
